Opiniones sobre la calidad de la comida y la relación calidad-precio en la Vinya Nova
En la única experiencia compartida sobre la Vinya Nova pesa más la decepción que el entusiasmo. La ubicación, a los pies de Montserrat, se describe como “molt bonic”, pero el contraste con la mesa es evidente. La graellada llega recalentada y con “gust de fumada”, lo que transmite la sensación de un producto poco cuidado y una preparación mejorable. A ello se suma una percepción muy negativa de la relación calidad-precio: se menciona un porrón de vino de garrafa que, según quien lo cuenta, no valdría ni un euro el litro y se cobra a siete, y una fruta que se califica directamente de deficiente. El balance final es tajante, con una conclusión clara de que, por lo que ofrecen, resulta excesivamente caro y sin intención de repetir la experiencia.