Entretenimiento a bordo en el Voyager of the Seas: deportes, ocio y relax
Quien se sube al Voyager of the Seas descubre un auténtico parque de ocio flotante. Una viajera recuerda que, en los días de navegación, uno puede “hincharse a hacer cosas, o relajarte hasta no recordar ni quien eres”. La oferta deportiva impresiona: pista de baloncesto, patinaje sobre hielo y sobre ruedas, gimnasio, circuito para correr frente al océano e incluso rocódromo para poner a prueba a los más atrevidos. Al mismo tiempo, hay espacios pensados para el descanso y el ritmo pausado, desde los jacuzzis descubiertos o cubiertos hasta la biblioteca o las hamacas para tomar el sol. A todo ello se suma una curiosa “calle” interior con terracitas, tiendas y edificios recreados, que refuerza la sensación de estar en una pequeña ciudad en alta mar. El resultado es un crucero en el que cada pasajero puede diseñar su propio viaje, alternando adrenalina y calma sin salir del barco.