Postres creativos y experiencia sensorial en Trazo
Más allá de los platos salados, el punto final de la comida en Trazo se convierte en un espectáculo. El postre estrella es una torre en la que se combinan texturas y sabores poco habituales: como base, una panna cotta clásica sobre la que se sirve helado de aceitunas negras, coronado por un crocante de wantón. A esta propuesta se suma un guiño sensorial sorprendente, ya que llega a la mesa acompañado de un pequeño bol con hielo seco que se baña con una infusión de limón para aromatizar el ambiente mientras se disfruta del dulce y de la sobremesa. Como señala Erika Paz, el resultado es “un manjar” que deja un recuerdo muy especial y refuerza la sensación de estar en un restaurante donde la creatividad también se vive en el momento del postre.