Alta cocina de autor en Tomo I: platos emblemáticos y postres clásicos
En Tomo I la cocina de autor se plasma en una carta corta pero muy definida, donde destacan especialidades que muchos consideran ya clásicos porteños. Se mencionan con nombre propio los ravioles de pato, el magret de pato con aceitunas y el gigot de cordero, ejemplos de una propuesta que apuesta por el producto y las recetas trabajadas sin caer en estridencias. También hay espacio para el dulce, con postres como el nougat glacé con miel y almendras, que refuerzan la sensación de estar en un restaurante de escuela clásica. Queda claro que no es un lugar de moda pasajera, sino una mesa de referencia en Buenos Aires para quienes buscan una experiencia gastronómica sólida y bien construida, donde la firma de las hermanas Cóncaro se aprecia en cada preparación.