Historia de la imprenta franciscana y origen de la tienda Voz Seráfica
El relato sobre la Tienda Voz Seráfica arranca con la llegada de los misioneros italianos de la escuela “Propaganda Fide”, cuya labor transformó la vida del convento de San Francisco en Salta. No solo devolvieron el esplendor a la iglesia y al convento, también introdujeron oficios que marcaron la identidad del lugar: imprenta, huerta, carpintería, fundición, sastrería y elaboración de hostias. Según cuenta Marta Pilar, algunos frailes se especializaron en la impresión de libros y documentos “incunables” de gran valor y dieron vida al semanario “La voz Seráfica”, muy difundido en el norte argentino hasta finales del siglo XX. Esa tradición editorial y artesanal explica el nombre actual de la tienda, que mantiene viva la memoria de aquella imprenta conventual y su papel en la difusión de la fe y la cultura en la región.