Cementerio budista del templo Yoshinobu y culto a los difuntos
En torno al templo Yoshinobu, los viajeros destacan sobre todo su carácter de cementerio budista y la forma en que muestra el culto japonés a los difuntos. Situado junto a la estación de Minami-Senju, al norte de Tokio, el complejo sorprende porque el camposanto ocupa la parte baja, mientras que el altar principal se eleva en un piso superior, cerrado al público general. Esta disposición poco habitual refuerza la sensación de estar ante un lugar íntimo, pensado para el recogimiento de las familias. El recorrido entre las tumbas permite apreciar una notable variedad de estilos, muy diferente al patrón uniforme de otros cementerios del país. Hay lápidas tradicionales, pero también tumbas marcadas con lámparas de hormigón o estructuras que recuerdan a los toriis sintoístas, e incluso sepulturas sin las típicas tablas con las virtudes del fallecido. Para muchos, es un rincón tranquilo e interesante “para observar la manera en que los japoneses rinden culto a quienes han fallecido”, con acceso libre hasta primera hora de la tarde.