Entorno natural y rincones escondidos del templo Jochiji
Más allá de su valor histórico, Jochiji conquista por el entorno en el que se encuentra. El acceso desde la estación de Kita-Kamakura es breve, pero el paisaje cambia rápidamente a un remanso de paz entre pequeños bosquecillos de bambú y senderos que van ganando intimidad. Como cuenta María Alba, al atravesar “un pequeño agujero en la montaña” se accede a un rincón escondido con un cementerio muy cuidado y atmósfera serena. En una cueva se resguarda la figura de Hotei, el dios de la felicidad, que añade un toque entrañable a la visita y cierra el paseo con una sensación de descubrimiento. Este juego de pasajes, vegetación y espacios recogidos convierte la visita en un paseo contemplativo perfecto para desconectar del ritmo urbano de Kamakura.