Arquitectura colonial y simbolismo interior del Templo de San Sebastián
En el Templo de San Sebastián los viajeros destacan una arquitectura colonial rica en detalles y simbolismos, especialmente en las dos naves que estructuran el edificio. Más allá de la fachada y del altar principal, se pone el foco en el recinto lateral derecho, donde la disposición de las esculturas en los nichos permite apreciar mejor la estructura del conjunto. Como comenta Sebastián Muñoz, “los remates de las columnas guardan las pinturas más espectaculares de toda la iglesia”, lo que convierte estos elementos en uno de los principales reclamos del templo. El retablo principal, recubierto en oro, completa una imagen solemne y luminosa que contrasta con la iluminación algo pobre del interior. La segunda nave ofrece un ambiente distinto, con flores naturales y dos columnas cubiertas de hoja de oro que aportan un toque más sencillo pero igualmente atractivo, configurando un espacio que combina devoción, arte y armonía visual.