Historia y arquitectura del Templo de Pietas Augustea en Dougga
Quien recorre la vía romana de Dougga descubre, entre el teatro y el capitolio, los restos del Templo de Pietas Augustea, una construcción del siglo II d. C. que ayuda a imaginar el esplendor de la ciudad antigua. Los viajeros destacan que se trataba de un templo de planta semicircular, del que hoy se conservan dos pilastras y dos columnas rematadas por capiteles corintios, así como una inscripción con la dedicatoria original. Este pequeño conjunto arqueológico no se entiende de forma aislada, sino como parte del entramado monumental de Dougga, donde también aparecen, a pocos metros, los cimientos del templo de la Fortuna y el templo de Mercurio, precedido por un pórtico de diez columnas y articulado en tres salas. La visita permite hacerse una idea clara de cómo se organizaba el corazón religioso y cívico de la ciudad romana, pese a que del templo principal solo hayan llegado hasta hoy algunos fragmentos de su estructura.