Arquitectura singular del Solow Building en Nueva York
El Solow Building fascina a quienes pasean por la zona por su silueta inconfundible. A pesar de ser un rascacielos de oficinas, muchos viajeros lo señalan como uno de sus edificios favoritos de Nueva York por su estética futurista, sorprendente si se tiene en cuenta que se terminó en 1974. Su fachada curvada y el juego de reflejos sobre el cristal lo convierten en un punto muy fotogénico y fácilmente reconocible entre los rascacielos de Midtown. Como apunta Gonzalo, su “aspecto curvado y su reflejo lo hacen realmente único”, algo que explica por qué, incluso sin poder visitarse por dentro como atracción turística al uso, sigue llamando tanto la atención de quienes se fijan en la arquitectura de la ciudad.