Encanto histórico y atmósfera del Beatario de San Alejo en Dendermonde
El Beatario de San Alejo en Dendermonde aparece en los relatos de viaje como un rincón con un encanto muy particular, capaz de emocionar incluso a quien ya ha recorrido otros beatarios flamencos. La entrada a través de un discreto callejón refuerza la sensación de estar descubriendo un lugar casi secreto, descrito como “un rincón secreto, apacible, casi onírico”. Una vez dentro, la paz marca el ritmo de la visita: un patio central presidido por la iglesia y una pequeña gruta artificial, rodeado de hileras de casas blancas y rojas, dibuja una especie de pequeña ciudad dentro de la ciudad. La historia de las beatas que vivían aquí, muchas de ellas mujeres en libertad, añade una dimensión humana que fascina a quien se acerca con curiosidad. Hoy conviven religiosas, artesanos y vecinos, pero el ambiente de recogimiento y reposo se mantiene, lo que invita a un paseo tranquilo, sin prisas, muy alineado con un estilo de viaje pausado y contemplativo.