Esculturas del Semillero de Hombres y homenaje a la película Amanece que no es poco
El Semillero de Hombres de Ayna se ha convertido en un pequeño lugar de culto para quienes adoran la película “Amanece, que no es poco”. En la orilla del río, donde en la ficción los hombres “crecían” de los bancales, hoy se alzan unas esculturas que recrean esa escena surrealista y tan recordada. Según comentan los viajeros, estas figuras “han quedado de maravilla” y logran condensar el espíritu del film en un rincón muy fotogénico y lleno de guiños cinéfilos. Es un espacio pensado para detenerse, pasear entre las esculturas y revivir momentos de la película, ya sea recreando alguna escena concreta o simplemente dejándose llevar por el humor absurdo que la hizo mítica. Para los seguidores más fieles, es casi una parada obligatoria donde “recrearse y reproducir alguna escena” y, sobre todo, recordar la película entre risas y nostalgia en plena naturaleza.