Ambiente escolar y vida cotidiana en el antiguo colegio de La Salle
Los recuerdos de la vida cotidiana en el antiguo edificio del colegio de La Salle en Rosario están llenos de anécdotas y detalles entrañables. Los exalumnos evocan un colegio sencillo, con doble turno, construido en ladrillo y con piso sin embaldosar, donde todo transcurría en un mismo edificio al que se accedía por una pequeña puerta sobre la calle 1º de Mayo. La reja que hoy separa los patios estaba entonces cubierta de árboles que daban una sombra muy buscada, mientras los chicos corrían al sonar la campana para ver quién se quedaba con la canchita de tierra y jugar al fútbol. Los hermanos, descritos como buenos y compañeros, compartían mesa con pupilos y alumnos que se quedaban a comer en el colegio, generando un clima casi familiar. Entre las historias más pintorescas, se recuerda al hermano cocinero que hizo creer a un alumno que había comido gato por liebre, en medio de las risas de todos, una muestra del tono distendido que marcaba aquellos días.