Cocina fusión internacional en un ambiente con encanto en Rodalquilar
En la época de mayor esplendor de El Trota, quienes lo conocieron lo recuerdan como un pequeño local informal y muy acogedor, convertido casi en el punto de encuentro de Rodalquilar. La cocina apostaba por una fusión muy marcada, con platos inspirados en las gastronomías de cinco continentes: desde un sate de pollo con salsa de cacahuetes de aire tailandés hasta burritos mexicanos, pasando por pollo a la lima de influencia china o pinchos de cordero con cous-cous marroquí. La atmósfera contribuía a la experiencia, con mesas compradas en anticuarios, vajilla antigua distinta entre sí y una iluminación a la luz de las velas que reforzaba ese aire bohemio y viajero. Según recuerda una viajera, allí uno terminaba deseando “comer, tomar un té, una copa y luego quedarse a cenar”, síntesis perfecta de un lugar que invitaba a alargar la velada y disfrutar sin prisas.