Reservas, horarios especiales y buena relación calidad-precio
Rosmaninho no funciona como un restaurante convencional de paso: según la experiencia compartida, solo abre mediante reserva previa y se adapta a grupos, como el de senderistas que habían encargado la comida tras su ruta. Esto lo convierte en un lugar a tener en cuenta para planificar con antelación, sobre todo si se visita la zona de Alte. Además, la relación calidad-precio es uno de sus puntos fuertes. Dos personas comieron con entrantes, plato principal, vino, postre y café por unos 25 euros en total, una cifra que lleva a comentar que “no se puede pedir más” dada la calidad y cantidad de la comida casera servida.