Entorno del Restaurante Rebate: finca, naturaleza y espacios para familias
El encanto del Restaurante Rebate empieza mucho antes de sentarse a la mesa. El acceso discurre por un camino flanqueado de palmeras que conduce a la finca y al aparcamiento, junto a un pequeño lago con peces y patos que aporta un aire casi de oasis en el interior de Alicante. Antes de llegar al comedor, los viajeros se encuentran con una ermita que refuerza la sensación de estar en un lugar con historia y carácter propio. La experiencia continúa en los espacios al aire libre, donde la terraza, parcialmente techada, permite comer disfrutando de las vistas a las colinas que rodean la propiedad y a más palmeras, un paisaje que muchos imaginan aún más especial al anochecer. Para quienes viajan con niños, la presencia de un hinchable junto a las mesas resulta especialmente práctica, ya que los pequeños pueden jugar mientras los adultos prolongan la sobremesa con tranquilidad.