Comer en Restaurante Novo: relación calidad-precio y cocina portuguesa
En la parte puramente gastronómica, la experiencia en Restaurante Novo deja luces y sombras. Se subraya la costumbre portuguesa de pedir un solo plato principal porque suele venir acompañado de abundantes guarniciones, algo que aquí se cumple con creces. Un ejemplo es la vitela, servida en una fuente generosa con ternera asada fileteada, patatas pequeñas al horno, espárragos verdes a la plancha y un gran bol de arroz blanco. Sin embargo, la valoración de la carne es discreta, ya que resultó algo gruesa y dura, hasta el punto de que lo más apreciado fueron los acompañamientos. La cuenta final, en torno a 10 euros con agua, se percibe como económica para la cantidad servida, pero el balance general es tibio y no invita especialmente a repetir. Como se resume al final, no llega a ser un lugar para recomendar con entusiasmo ni un restaurante con gran tirón entre los comensales.