Servicio lento en el Restaurante Mirador de Doñana
Varios viajeros coinciden en que la gran pega del Restaurante Mirador de Doñana es la lentitud del servicio. Hay quien relata que, tras sentarse a media tarde, sigue esperando horas después, hasta el punto de comentar que “podéis salir al día siguiente”. Esta demora prolongada puede hacer que la comida se alargue mucho más de lo previsto y llegar a eclipsar otros aspectos positivos del lugar, sobre todo si se va con un horario ajustado o con poca paciencia para las esperas.