Terraza con vistas y ambiente de jaima en Ait Ben Haddou
El espacio del restaurante es otro de sus grandes atractivos. Además de la sala interior, cuenta con mirador y terrazas desde las que se puede contemplar la mítica silueta de Ait Ben Haddou mientras se come o se toma un té. La decoración recrea el ambiente de una jaima del desierto, con cojines, telas y un estilo cálido que invita a alargar la sobremesa. Según cuenta una viajera, comer aquí es “como transportarte a las mil y una noche”, una sensación que se debe tanto a las vistas privilegiadas como a la cuidada ambientación. Para quien busque un lugar donde la experiencia combine paisaje, atmósfera y gastronomía, l’Oasis d’Or se convierte en una parada muy especial junto al ksar.