Ambiente acogedor y decoración con jamones colgados
Más allá de la comida, La Cueva de 1900 conquista por su ambiente y su estética. Nada más entrar, muchos se quedan sorprendidos por la imagen del techo repleto de jamones colgados, una decoración muy ligada a la tradición que aporta personalidad al local. El clima que se respira se describe como familiar y con muy buen rollo, hasta el punto de que algunos viajeros afirman que allí se han sentido como en casa, algo poco habitual hoy en día en un restaurante céntrico. Esa mezcla de espacio llamativo, calidez y trato cercano convierte la visita en una experiencia agradable tanto para tomar una simple cerveza como para sentarse a comer con tranquilidad.