Trato inaceptable a los clientes
La experiencia fue mala por cómo se gestiona el salón y por el trato recibido desde el primer contacto. La hostess, que debería ser quien marque el tono y genere un ambiente de bienvenida, actuó con displicencia y dejó claro desde el inicio que no todos los clientes son tratados igual.
La espera no se respetó y entraron mesas que llegaron después. Al consultar por la demora, se comunicó explícitamente que, al tratarse de una mesa de uno, se priorizaban otros grupos. Ese criterio interno nunca debería verbalizarse así y condicionó toda la experiencia.
Una vez sentado, la atención no fue proactiva. Tuve que pedir hasta dos veces que me atendieran al inicio, lo que refuerza la sensación de desinterés y mala coordinación en sala.