Críticas a la calidad de la comida, el servicio y la relación calidad-precio
Más allá del encanto del entorno, la experiencia gastronómica en El Jardín Secreto genera quejas claras en cuanto a calidad, servicio y precio. Una viajera relata cómo, al pedir unas brochetas de langostinos para un grupo de cinco personas, todos coincidieron en que el producto “estaba en malas condiciones”. La decepción no se limitó al plato principal: la falta de explicaciones o disculpas por parte de la cocina se percibe como un detalle especialmente negativo, ya que, según cuenta, se limitaron a poner “cara de póker” y a presentar una cuenta considerada desproporcionada para lo recibido. Esta combinación de mala calidad percibida, ausencia de empatía en el trato y precios altos lleva a cuestionar que el restaurante logre generar clientela habitual en un entorno tan competitivo como el casco antiguo de Marbella.