Trato cercano y experiencia de los dueños de El Gigante Verde
El Gigante Verde debe buena parte de su encanto al trato directo de sus propietarios. Como comenta Dayana Urbina, el señor Flores, naturista con casi tres décadas de experiencia, y su esposa Iris atienden personalmente a los comensales y se muestran dispuestos a adaptarse a lo que quiere cada cliente. Esa atención cercana se apoya en un largo recorrido en la gastronomía saludable del centro de Caracas: fueron fundadores del restaurante Renacer, más tarde impulsaron Cebollín y, desde hace unos años, han dado forma a este proyecto, donde vuelcan todo lo aprendido. La sensación general es la de un lugar manejado por gente que sabe lo que hace, con una filosofía clara y una relación muy directa con quienes se sientan a la mesa.