Decoración con antigüedades y ambiente cultural
Más allá de la mesa, Casa Vieja de los Arcos sorprende por su decoración, que invita a recorrer cada estancia con calma. La atmósfera es recargada y llena de objetos, pero lejos de resultar caótica, se percibe como un pequeño museo personal formado por antigüedades y obras que su propietaria ha ido reuniendo con los años. Como comenta Lala, “todas las estancias están bastante recargadas y atiborradas de cosas, pero son todo antigüedades y obras” que reflejan la personalidad del lugar. La figura de Maruja del Río, muy vinculada a la vida cultural de la ciudad, añade un toque humano y cercano, ya que charlar con ella se considera parte del encanto de la visita. Ese carácter artístico y bohemio convierte al restaurante en un espacio con alma propia, donde comer se combina con una inmersión en la cultura local.