Servicio lento y trato poco profesional al cliente
Más allá de la comida, el servicio y el trato al cliente son otro de los puntos más conflictivos en el Restaurante Bar la Palma. Un viajero relata que solo había un camarero para atender la sala, lo que se tradujo en una espera excesiva antes incluso de poder valorar los platos. El problema no se limitó a la organización, sino también a la forma de dirigirse a la clientela: al expresar su disgusto por la calidad del marisco, el responsable del local llegó a decirle que no sabía comer gambas, con un tono despectivo y poco respetuoso. Esta combinación de lentitud, falta de empatía y comentarios ofensivos deja una impresión muy negativa sobre la profesionalidad del establecimiento.