Arquitectura neoclásica y espacios interiores de la Real Academia de Medicina
La Real Academia de Medicina sorprende incluso a quienes pasan a menudo por su puerta sin reparar en ella. Un viajero explica cómo, tras años caminando por la calle Arrieta, descubrió por fin este edificio finalizado en 1914, de elegante fachada neoclásica flanqueada por dos atlantes que actúan como columnas. En el interior, la visita se transforma en un recorrido por espacios solemnes y muy cuidados, donde sobresalen el Patio de Honor y el Salón de Actos coronado por una vidriera espectacular. También llaman la atención las lámparas y los tapices que decoran el patio, creando una atmósfera señorial poco conocida para el gran público. La sensación general es la de haber encontrado un pequeño tesoro arquitectónico escondido en pleno centro de Madrid, que invita a volver con más calma para detenerse en cada detalle y disfrutarlo sin prisas.