Solidaridad y funcionamiento del comedor Que Nunca Nos Falte en Buenos Aires
La experiencia compartida sobre Que Nunca Nos Falte retrata un proyecto solidario profundamente arraigado en el barrio de San Jorge, en San Fernando, provincia de Buenos Aires. Emo y su mujer Alejandra abren su casa tres veces por semana para ofrecer una cena a los niños que lo necesitan, en un espacio muy humilde, sin techo ni paredes, apenas con mesas largas, bancos y lonas de plástico que dependen del clima para poder funcionar. Según relata María Pérez, cada jornada se acercan unos 180 chicos y “a nadie le dicen que no”, una frase que resume el espíritu de acogida incondicional. La organización se sostiene gracias a donaciones de particulares, empresas y restaurantes, y al trabajo voluntario tanto de la familia como de los propios niños. Más que un simple comedor, los viajeros lo describen como un pequeño milagro cotidiano que demuestra que todavía hay gente buena y que invita a colaborar, incluso a través de su página de Facebook.