Fiestas, tradiciones y vida religiosa en Puerto Maya
Más allá de la playa y la pesca, Puerto Maya conserva una vida religiosa y festiva muy arraigada. En el centro del caserío se alza una pequeña iglesia, sencilla, con bancos de madera y un altar modesto presidido por la imagen de San Miguel, considerado protector del pueblo. A este santo se le dedica cada año una gran celebración el 27 y 28 de septiembre, cuando el lugar se llena de visitantes y rostros nuevos. En esas jornadas se combina la devoción con el ambiente popular: se reza, se baila y se prepara un gran sancocho para todos, especialmente para quienes llegan de fuera. Algo parecido ocurre en carnavales, Semana Santa y algunos fines de semana de agosto, cuando las calles se abarrotan y la comunidad se vuelca en recibir a los visitantes sin perder su carácter local. Estos rituales y fiestas resumen el modo en que Puerto Maya abre sus puertas al resto del mundo sin renunciar a su identidad.