Senderismo por el GR 121 con vistas al océano y las montañas
El recorrido del GR 121 se vive aquí como una jornada intensa de senderismo entre colinas, subidas y descensos que ponen a prueba las piernas pero compensan con creces el esfuerzo. Según relatan los viajeros, esta parte del GR 121 resulta “especialmente agradable” por la combinación de paisaje verde y horizonte abierto. A lo largo del camino se encadenan miradores naturales desde los que se disfrutan muy buenas vistas del océano y de las montañas, creando una sensación de ruta costera panorámica que invita a detenerse y contemplar. Tras varias horas de marcha, el tramo culmina con un último descenso hacia la localidad de Deba, que se convierte en recompensa y punto de descanso, con la playa y el pueblo como cierre perfecto para una jornada de caminata y naturaleza.