Memorial del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires
En la esquina de Arroyo y Suipacha, en pleno barrio de Retiro, hoy se alza una plaza sobria que ocupa el lugar del antiguo palacete francés donde funcionaba la Embajada de Israel hasta el atentado de 1992. Los viajeros describen este espacio como un memorial urbano marcado por la austeridad y el recogimiento, más pensado para la reflexión que para el paseo. El diseño minimalista concentra el simbolismo en el área central, con 29 tilos plantados en recuerdo de cada una de las víctimas fatales. Uno de los muros recoge los nombres de los fallecidos y un texto que relata de forma directa y dolorosa lo ocurrido aquel 17 de marzo, convirtiendo la visita en un ejercicio de memoria y respeto hacia las más de doscientas personas que también resultaron heridas. Se trata de un rincón cargado de significado histórico y emocional, que invita a detenerse unos minutos y a tomar conciencia de la magnitud de la tragedia.