Una plaza tranquila y luminosa en la medina de Túnez
En pleno laberinto de la medina de Túnez, Place Ramadhan Bey aparece como un respiro inesperado. Los viajeros destacan que es una de las pocas plazoletas del entramado de callejuelas estrechas y tortuosas, lo que la convierte en un pequeño oasis urbano donde tomar aire tras avanzar entre túneles, tiendas y vendedores insistentes. Este espacio abierto, aunque reducido, se percibe como un alivio visual y sensorial, un lugar donde detenerse un momento antes de volver al bullicio del zoco. La plaza se forma en el cruce de la Rue du Pasha y la Rue Bir el-Hadjar, y su encanto reside en la sencillez: fachadas encaladas, puertas pintadas en tonos azules y verdes y ventanas protegidas por rejas de hierro abombadas que aportan un toque pintoresco. Según comentan, salir a esta pequeña plaza después de las calles abarrotadas supone “un gran alivio”, una sensación que muchos valoran especialmente en una jornada intensa de visita por la medina.