Perrito caliente sueco varm korv en Estocolmo: cómo es y cómo se toma
Para muchos viajeros, probar un varm korv es asomarse a una costumbre muy cotidiana en Estocolmo. Estos pequeños carritos de perritos calientes aparecen por toda la ciudad y acompañan cualquier hora del día: como merienda, a media mañana o simple antojo, e incluso como premio para los niños el fin de semana. El perrito clásico lleva pan pequeño y salchicha fina cocida, pero abundan variantes como chorizo, bratwurst o grillad. Se personaliza con ketchup, mostaza, boston gurka y cebolla frita, y quien quiera algo más contundente suele pedir la salchicha con puré o patatas fritas. La sensación general es que “conviene probarlo al menos una vez”.