Iglesia ortodoxa de San Pedro y San Pablo, el gran atractivo del parque
En las experiencias sobre el Parque de San Pedro y San Pablo, la auténtica protagonista es la iglesia ortodoxa que le da nombre. Construida en 1929 en pleno corazón del parque, los viajeros destacan que cuenta con tres altares dedicados a San Constantino, Santa Elena y San Eutimio de Tarnovo, figura clave de la Bulgaria medieval. Más allá de los datos históricos, lo que sorprende es encontrar un templo cuidado y hermoso fuera del casco histórico de Sofía, en una zona menos transitada por el turismo tradicional. Como comenta Sebastián Muñoz, la iglesia fue “una verdadera sorpresa” y demuestra que, alejándose un poco del circuito más típico, se descubren lugares que “merecen la pena ser descubiertos por cada vez más turistas”. Esta mezcla de devoción, historia nacional y tranquilidad la convierte en una parada interesante para quienes buscan conocer la Sofía menos obvia.