Historia y arquitectura del Palacio del Bardo en Túnez
El Palacio del Bardo aparece en los relatos de viaje como una de las grandes joyas monumentales de Túnez, no solo por el museo arqueológico que alberga, célebre por sus mosaicos, sino por el valor histórico y arquitectónico del edificio. Se recuerda que fue residencia de los beyes de la dinastía husainita y que, tras sucesivas ampliaciones desde época afsida, terminó convirtiéndose en museo a finales del siglo XIX. Esa trayectoria explica la mezcla de influencias del norte de África, Turquía e Italia, visible en sus 20.000 m² repartidos en tres plantas y 34 salas. Columnas de mármol, techos de madera labrada o dorada, paneles de azulejos, cúpulas, galerías y grandes lámparas de araña componen un interior suntuoso que muchos consideran “uno de los palacios más bellos de Túnez”. Se destaca también su declaración como Monumento Nacional en 1985, así como la presencia cercana de una mezquita, que refuerza el carácter histórico y ceremonial del conjunto.