Historia del Palais de Glace y su transformación cultural en Buenos Aires
El Palais de Glace aparece en los relatos como un auténtico símbolo de la antigua alta sociedad porteña y de la Belle Époque en Buenos Aires. Este edificio abrió sus puertas en 1911 como pista de patinaje sobre hielo y lugar de tertulia, un escenario donde la élite local imitaba costumbres y pasatiempos europeos. Con el cambio de modas a mediados de la década de 1910, el hielo se sustituyó por un piso de roble y el tango tomó el protagonismo, convirtiendo el espacio en un salón de baile por el que pasaron grandes orquestas de la época. Con el tiempo, el Palais de Glace incorporó también un Salón Anual de Pintura, Escultura, Arquitectura y Arte Decorativo que lo consolidó como referente artístico y espacio de legitimación de nuevos movimientos. Hoy se mantiene esa vocación cultural y funciona principalmente como Salón Nacional de Artes Visuales, conservando la memoria de aquellas noches de tango y de la Belle Époque porteña.