La estatua del Palacio de Justicia: una curiosa historia entre tribunales y una hija sonámbula
Entre los detalles más llamativos del Palacio de Justicia sobresale la historia de una escultura que pocos conocen. Una viajera cuenta que el escultor tenía dos encargos: por un lado, la estatua de la justicia para el palacio, y por otro, una figura que un hombre quería dedicar a su hija fallecida, que era sonámbula. Según esta narración, al entregarse las obras se produjo una confusión y terminó en tribunales la estatua de una mujer con los brazos extendidos, que no se correspondía con la iconografía clásica de la justicia. Como explica quien estudia Derecho y oyó esta anécdota de un profesor, en su momento habría sido muy difícil revertir el error por las distancias y el peso de la pieza, por lo que la escultura quedó allí para siempre. Esta pequeña leyenda aporta un matiz humano y casi íntimo a un edificio solemne, y anima a observar con otros ojos la figura que preside el conjunto.