Un monumento discreto que pasa desapercibido en el barrio
En el barrio del Calvario, el Obelisco es más parte del paisaje diario que una visita imprescindible. Los viajeros coinciden en que su presencia queda diluida por el entorno, muy marcado por el tráfico y los coches aparcados, hasta el punto de que “casi pasa desapercibido”. No hay una puesta en escena monumental ni un espacio pensado para contemplarlo: se descubre de pasada, caminando por la zona, como una pequeña curiosidad urbana más que como un gran monumento de Vigo.