Ambiente nocturno y trato en los bares del Northern Quarter
También aparece una visión mucho más crítica del Northern Quarter cuando cae la noche. Un grupo de amigos que salió de copas en fin de semana cuenta que se sintió tratado como cliente de segunda categoría, con porteros que deciden a simple vista quién entra y quién se queda fuera. Relatan que en algunos locales les sirvieron la cerveza en lata y sin vaso, que les exigieron quitarse el gorro para poder acceder y que, pese a todo, pagaron lo mismo que el resto. Esta mezcla de normas estrictas, cierto aire de exclusividad y poca cercanía contrasta con otras zonas de ocio nocturno más abiertas y amables que muchos viajeros están acostumbrados a frecuentar. Como resumen, se sugiere que, aunque merece la pena conocer el barrio, conviene ir preparado para un ambiente menos relajado de lo esperado.