Colección modernista y ambientación en una casa histórica
Quien se acerca al Museo del Modernismo de Barcelona descubre un espacio muy centrado en el día a día de la burguesía modernista. La visita se articula en dos plantas bien diferenciadas: por un lado, una sorprendente colección de objetos cotidianos como sillas, paragüeros o espejos, todos diseñados por grandes nombres del modernismo catalán; por otro, una planta baja dedicada a pinturas al óleo que permiten apreciar el estilo desde una perspectiva más íntima. El museo se ubica en una casa modernista de referencia firmada por Enric Sagnier, lo que refuerza la sensación de viaje en el tiempo y de inmersión en la estética de finales del siglo XIX. El conjunto se percibe como una propuesta cuidada y coherente que ayuda a entender mejor un movimiento muy arraigado en Cataluña.