Arquitectura barroca y historia del palacete Villa América
Más que por su colección interior, el Museo Antonín Dvořák fascina a quienes se acercan hasta él por la elegancia de su sede histórica. Uno de los viajeros explica que el museo ocupa un palacete barroco diseñado por Kilian Ignaz Dietzenhofer, con solo dos plantas coronadas por un característico tejado con gradas y terminado en 1720. Originalmente fue el Palacio de Verano de Michna y más tarde se conoció como Villa América, lo que refleja los cambios de uso y de nombre a lo largo de los siglos. Entre los dos pabellones que flanquean la casa destaca una reja de hierro artísticamente trabajada, réplica de la original barroca, que refuerza el encanto señorial del conjunto. También se recuerda que la casa y el jardín llegaron a deteriorarse en el siglo XIX, pero hoy “todo luce esplendoroso, como recién construido”, de modo que la visita al museo se convierte también en un paseo por la historia arquitectónica de Praga.