Experiencias personales y donativos en la Catedral de la Almudena
Alguna experiencia compartida en torno a la Catedral de la Almudena pone el foco en la gestión de los donativos y el acceso a determinados espacios, como la cripta. Un viajero relata cómo, tras disfrutar del palacio real y de la catedral, quiso visitar también la cripta pero se encontró con trabas por no poder hacer un nuevo donativo, pese a haber contribuido ya antes: comenta que el portero le indicó que cripta y catedral eran cosas distintas y que, además, no podía pasar con mochila salvo si hacía una aportación. Para este visitante, la situación fue especialmente incómoda porque entiende que el “donativo” debería ser voluntario y no una condición de acceso, y expresa su deseo de que en el futuro “la gente sin dinero pudiera disfrutar de esas cosas”. Aun así, subraya que le gustó mucho la catedral, Madrid en general, los madrileños, su arte y su arquitectura, dejando claro que la impresión global del destino sigue siendo positiva.