Historia y origen del Muro de guardia de Aviñón
El Muro de guardia de Aviñón aparece en los relatos de los viajeros como una impresionante muralla ligada al periodo en que la ciudad se convirtió en sede pontificia. Se destaca que fue levantada a mediados del siglo XIV para sustituir una defensa anterior insuficiente y adaptarse al nuevo papel de Aviñón como capital de la Iglesia católica fuera de Roma. El contexto histórico está muy presente: se menciona cómo, bajo el impulso de Inocencio VI y más tarde durante el reinado de Urbano V, la ciudad se dotó de una fortificación capaz de proteger a los Papas, sus tesoros y a toda una urbe en plena expansión. Uno de los viajeros subraya que este sistema defensivo llegó a abarcar “una superficie interior de más de 150 hectáreas, haciendo de Avignon, después de París, la ciudad más grande de Francia”, lo que ayuda a entender la magnitud del proyecto y su relevancia en la historia urbana y religiosa del país.