Motocarros de Phitsanulok: un transporte local tan peculiar como extremo
En Phitsanulok, los motocarros se convierten en una de las imágenes más llamativas del paisaje urbano. Este peculiar vehículo mezcla moto y carro de una forma poco habitual: el carro va delante, diseñado de fábrica para ese uso, y se maneja desde la propia barandilla, que hace las veces de manillar. Según relata un viajero, los asientos son simples barras metálicas a los lados y la parte delantera queda totalmente abierta, así que, si el conductor frena de golpe y no vas bien sujeto, puedes acabar casi “junto al muñeco del semáforo”. Llaman la atención también por su estética colorista, con pinturas en tonos fuertes y un sistema de amortiguación propio, montados sobre motos de aspecto moderno, cercanas a una moto de cross o a un quad. Más que un simple medio de transporte, se recuerdan como una experiencia curiosa y muy local, que muchos se quedan con las ganas de probar por falta de tiempo.