Historia del Monumento Ecuestre a Alfonso VIII y su vínculo con Plasencia
La figura de Alfonso VIII aparece en Plasencia como un homenaje al fundador de la ciudad y a su compleja trayectoria política. Los viajeros destacan que la estatua se alza en la Plaza Mayor como recordatorio del monarca conocido como “el Noble”, impulsor de la creación de Plasencia con una clara finalidad defensiva frente a las amenazas árabes. Más allá del símbolo urbano, el monumento sirve para recordar el papel clave de este rey en la unión temporal de los reinos de Portugal, Navarra, Castilla, León y Aragón y en el inicio de la reconquista cristiana. Como resume Miguel A. Cartagena, se trata de “un rey del que no te podías fiar ya que firmaba pactos a su conveniencia tanto con arabes como con cristianos”, lo que aporta una visión más humana y crítica del personaje histórico mientras se contempla su silueta ecuestre en pleno centro de la ciudad.