Arquitectura, iconos y ambiente del monasterio en Jerusalén
Quienes se acercan al Monasterio de los Santos Joaquín y Ana se encuentran con un espacio reducido en tamaño, pero sorprendente por su riqueza visual. La capilla se describe como diminuta y llena de detalles, con abundantes iconos ortodoxos dedicados a Joaquín, Ana y a la Theotokos, que envuelven al visitante en una atmósfera recogida y devocional. Más allá de la nave principal, unas escaleras conducen a varias cámaras subterráneas, cada una con su pequeño altar y luz de velas, que generan un ambiente íntimo y casi misterioso. Esta sucesión de espacios, desde la capilla profusamente decorada hasta las estancias excavadas bajo tierra, conforma una experiencia muy personal dentro del bullicio de la Ciudad Vieja.