Molino de viento de Sant Climent: historia, entorno y encanto tradicional
El único testimonio disponible sobre el molino de viento de Sant Climent lo describe como un lugar cargado de encanto tradicional, que despierta auténtica fascinación en quien se cruza con él. La viajera relata cómo, nada más verlo al salir del aeropuerto, no pudo evitar dar varias vueltas para fotografiarlo desde distintos ángulos, prueba de que este molino se convierte casi en una pequeña obsesión visual en el paisaje menorquín. Integrado en un edificio que hoy funciona como restaurante y asador, Es Moli de Foc, conserva la silueta clásica que evoca a los molinos de Don Quijote y revela su pasado cerealero, diferente a los molinos de los campos argentinos que la autora conoce bien. El contexto de la población de Sant Climent, nacida en 1817 como proyecto episcopal, añade un matiz histórico a la visita, que se completa con la información facilitada por la oficina de turismo de Mahón.