Visita a la mezquita Khawaja Baag y trato cercano del cuidador
En la mezquita Khawaja Baag, más que la arquitectura o la grandeza del edificio, lo que marca la experiencia es el trato humano. Se describe como una pequeña mezquita de barrio, situada frente a un ghat poco cuidado, donde el ambiente es sencillo y auténtico. Al no coincidir con la hora de la oración, el joven encargado del mantenimiento invitó a los viajeros a entrar y les enseñó el interior con total naturalidad, mostrando solo la planta baja porque la segunda está en plena ampliación. Ese gesto espontáneo convierte la visita en algo más personal y cercano. Como comenta Miguel “sala2500” García, el chico se mostró “muy orgulloso” de ser su guía improvisado, lo que resume bien el carácter hospitalario del lugar y la sensación de haber vivido un momento cotidiano y amable en un rincón poco turístico de Baleshwar.