Historia del invernadero y creación del Memorial Mestre Valentim
La única experiencia compartida sobre el Memorial Mestre Valentim se centra en su pasado como invernadero y en cómo este espacio terminó convertido en memorial dentro del Jardín Botánico de Río de Janeiro. La viajera relata cómo, siguiendo el curso de uno de los ríos encauzados, se encontró con un antiguo invernadero en evidente deterioro, con suciedad, hojas y plantas secas, e incluso una fuente sin agua. A partir de ahí reconstruye su historia: primero fue un invernadero reservado para una gran colección de violetas africanas hasta 1905, cuando el director del Jardín Botánico decidió destinarlas a embellecer las calles céntricas de Río de Janeiro. Más adelante, el lugar fue restaurado y reconvertido en memorial para conservar y proteger las piezas originales de Mestre Valentim que estaban repartidas por el jardín. La autora detalla que esta remodelación se inauguró en 1997 gracias a la contribución de un banco brasileño y que en este espacio se agruparon obras como las garzas, las estatuas de la Fuente de Eco y Narciso y esculturas de aves zancudas y playeras de Brasil.