Trato cercano y ambiente acogedor en el restaurante Marco Polo de París
En el Marco Polo, muchos viajeros destacan que lo que más marca la visita es el trato. Incluso quienes no hablan francés cuentan que la comunicación fluye y que el personal consigue que se sientan “sumamente cómodos de estar allí”. La amabilidad, la cortesía y la simpatía de quienes sirven el desayuno y atienden las cenas acaban dejando un recuerdo muy personal, hasta el punto de que algunos quieren seguir en contacto tras el viaje. Más que un simple lugar donde comer en París, se vive como un rincón de confianza al que apetece volver cada día.