Paseo tranquilo junto al Tíber con vistas al Castel Sant’Angelo
En Lungotevere Tor di Nona, algunos viajeros descubren un lado más sereno de Roma, lejos del bullicio habitual de la ciudad. La posibilidad de bajar hasta la orilla del Tíber permite desconectar del tráfico y del ruido, y transformar el trayecto en un paseo relajado junto al agua. Esta zona se percibe como un rincón poco reivindicado si se compara con otros paseos fluviales de Europa, pero precisamente ahí reside parte de su encanto. Como comenta Kris por el mundo, aquí se puede “dejar el caos de la ciudad arriba y disfrutar de un relajado paseo”. A la calma del entorno se suman unas vistas muy fotogénicas del Castel Sant’Angelo al fondo, que convierten este tramo del río en un lugar ideal para caminar sin prisas y contemplar uno de los iconos de Roma desde una perspectiva diferente.